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| Reparto de la obra dirigida por Alonso de Santos |
La
Numancia de Cervantes es
una obra de ficción inspirada en la tradición popular sobre el
hecho histórico del suicidio colectivo de una ciudad
celtibérica, cercada por las legiones romanas de Escipión Emiliano
en el año 133 aC. Numancia prefirió inmolarse antes que aceptar una
rendición infamante.
Probablemente
Cervantes se inspiró en
el conocido romance
de Timoneda, en el que
aparece claramente la escena final de Viriato.
Es
una tragedia en la que aparecen dos líderes enfrentados. Por
el bando romano el general Escipión, a quien el senado romano ha
encomendado la conquista; por otro lado los líderes numantinos
encabezados por Teógenes que organizan la defensa frente a un
imperio
treinta veces superior.
Numancia
es derrotada, pero no hay botín alguno
para el vencedor,
la ciudad queda destruida totalmente por sus propios habitantes, no
quedan nada más que cenizas. Esto, a pesar de la victoria, supone
para Escipión un fracaso ante el senado.
Cervantes
quiere decirnos con esto que el ser humano desarrolla su libertad a
partir del enfrentamiento con la realidad y lidera un proyecto en
relación a esa realidad. Escipión fracasa porque no consigue lo que
se propone; Teógenes y los numantinos, establecen
un proyecto real, adverso para sus vidas, pero que les lleva al
éxito, basado en la fama póstuma de alguien que prefirió el
suicidio antes que la pérdida de la libertad
frente al imperialismo romano.
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Jornada primera:
Numancia
está sitiada por los romanos, embebidos en la lascivia tras varios
años de guerra. Cipión (Escipión) llega al campamento con la
intención de corregir la flojedad de sus tropas y no acepta negociar
la paz con los embajadores numantinos. Levanta un foso para forzar la
rendición de la plaza por hambre. Aparece entonces una alegoría de
España que predice la ruina de Numancia y llama en su ayuda al río
Duero. Este no da ninguna esperanza, pero predice que en el futuro
Atila, los godos y el duque de Alba vengarán a los numantinos y que
Felipe II será el soberano de toda la Península.
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Jornada segunda:
Los
gobernadores de Numancia se reúnen en consejo y deciden morir
luchando. Se dan a conocer los amores del joven soldado Morandro con
Lira. Durante un sacrificio a Júpiter, el hechicero Marquino
resucita el cuerpo de un soldado muerto en batalla para saber el
designio de dioses. El cadáver profetiza el fin inevitable de
Numancia y Marquino de suicida para no ser testigo de tal
desventura...
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Jomada tercera:
Cipión
rechaza terminar la guerra con un combate singular. Las mujeres
impiden que los hombres hagan una salida y las abandonen a su suerte.
Desesperados, los numantinos comen la carne de los prisioneros
romanos antes de encender una hoguera en la que harán arder todas
sus riquezas y a ellos mismos. Morandro sale al campamento romano en
busca de comida para Lira. Mientras que los numantinos queman sus
pertenencias, una madre trata de consolar a su hijo hambriento.
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Jomada cuarta:
Morandro
vuelve malherido y muere en brazos de su amada Lira. Los numantinos
se arrojan a la hoguera o se matan entre ellos. La Guerra, la
Enfermedad y el Hambre dan la victoria a los romanos. El joven
Viriato, único superviviente, permanece escondido en una torre con
las llaves de la ciudad. Pese a los ruegos de Cipión, Viriato se
arroja de la torre para privarle de una victoria honorable. Aparece
entonces la Fama y promete que el mundo entero conocerá la gesta de
los numantinos y la bravura de los españoles, sus sucesores.
Los
esfuerzos infructuosos de los defensores para conjurar su destrucción
se acerca a la esencia de la tragedia clásica
cuando los numantinos, desbaratando los planes de los romanos,
deciden asumir su destino y eligen la vía
del sacrificio. Las alegorías
del Duero y de la Fama dan a este acto desesperado un sentido
histórico.
Cómo
ve la tragedia la crítica moderna
Aprecian
influencias de Virgilio
en la aparición
inicial de Cipión
arengando a sus tropas, de Séneca
y Heliodoro en la invocación
a los infiernos de los asediados en busca de presagios o de Ercilla
en la agonía
de los numantinos.
Por
otra parte, la introducción de figuras alegóricas, propio de las
comedias humanísticas, cumple una función parecida al coro de las
tragedias griegas. Las alegorías (el diálogo de España y el Duero,
las intervenciones de la Guerra, la Enfermedad y el Hambre, el
discurso final de la Fama) extraen y precisan poco a poco el sentido
y el alcance del acontecimiento.
Para
algunos críticos -y esto es mucho suponer, digo yo-, los numantinos
representan para Cervantes a los moriscos rebeldes de las Alpujarras,
y Cipión a don Juan de Austria. Otros van más allá y quieren ver
representado en los romanos todo lo que existía de represivo,
totalitario e imperialista en la sociedad de Cervantes. Tal vez el
sitio de la ciudades flamencas por el duque de alba ¿Era consciente
Cervantes de esta paradoja?
También
hay quien cree que Cervantes no dividió los contendientes en buenos
y malos porque, de hecho, podía identificarse a la vez con los dos
contendientes; lo que le habría interesado sería mostrar la
colisión de dos mundos. Ciertamente, hay una gran ambigüedad en la
valoración de Roma: por un lado, son los enemigos invasores; por el
otro, son el paradigma del concepto de imperio que España aspira a
encamar. Ciertamente Cipión aparece no como un déspota despiadado
sino como la gran figura militar que finalmente reconoce la grandeza
de la gesta numantina.
Los
numantinos, resignados,
se muestran dispuestos
a ser súbditos
leales y a vivir en paz, pero no a perder su dignidad. Por eso
prefieren morir que llevar una vida de insufrible agonía.
Su guerra, en consecuencia, es presentada como una "guerra
justa". Cipión
también
considera justa la guerra de Numancia y se indigna de que el pequeño
pueblo hispano resista al poder de Roma. Quiere adueñarse
de Numancia sin derramar una gota de sangre romana y sin hacer
concesiones políticas.
Cipión
simboliza la ciencia de la guerra y su objetivo es alcanzar la
gloria. Encarna las virtudes militares (astucia, estrategia, oratoria
ante la tropa, ansia de fama) pero no las virtudes humanas. Por
ejemplo, cuando Cipión combate el abandono de sus soldados
prohibiéndoles lujos y meretrices, lo que le preocupa es la
eficacia, no la moralidad de la soldadesca.
En
cierta medida, se trata de un enfrentamiento entre el espíritu
caballeresco de los numantinos (patente en su propuesta de combate
singular para terminar con la guerra) y los fríos cálculos del
estadista Cipión. Las virtudes morales de los numantinos se plasman
en el amor de Morandro por Lira, lo que le fortalece. En cambio, la
lujuria de los soldados romanos con las rameras los debilitan.
Además, el suicidio del sacerdote Marquino tiene el propósito de
hacer sentir de un modo directo y personal el drama colectivo de los
sitiados. El suicidio de los numantinos provoca admiración y espanto
en el espectador.
En
La Numnacia cervantina soplan aires patrióticos. Numancia se
presenta como un desafío obstinado a la grandeza de Roma. A la luz
de las profecías del Duero y de la Fama, su resistencia y sacrificio
se convierten en preludio de la gloriosa historia de España: tras la
ocupación romana vendrán las invasiones bárbaras, los visigodos,
el saqueo de Roma del 1527, la campaña italiana del Duque de Alba de
1556 y, en 1580, la anexión de Portugal. El presente es presentado
como una herencia del pasado. Las virtudes numantinas se perpetúan
en las generaciones siguientes de españoles. La España del siglo
XVI se muestra digna heredera de numantinos y godos.
La
filosofía cervantina
Cervantes
es el primer autor de la historia que en la tragedia sustituye la
metafísica por la historias, a los dioses por los seres humanos, a
los que hace protagonistas de los hechos que ocurren. Esa es la
esencia de La Numancia. En la tragedia siempre los
protagonistas eran de las clase altas, porque se estimaba que solo la
nobleza y la realeza podían expresar con dignidad el dolor y el
sufrimiento, que en la clases bajas eso era chabacanería, que solo
podían ser protagonistas de la comedia. Cervantes rompe este
principio que era una ley sagrada de la composición literaria; en La
Numancia, que algunos con ironía han llamado la primera tragedia
socialista (mucho antes que se inventara el socialismo), no hay
nobles, es la primera tragedia que invierte las leyes del decoro, con
el protagonismo de las gentes sencillas. Pero esto no solo ocurre en
La Numancia; el protagonista del Quijote es un noble
venido a menos, la más baja escala de la nobleza, un personaje al
que ridiculiza constantemente, y sin embargo Sancho, que viene del
pueblo está mitificado de principio a fin; se invierten los valores
en los que se regulaba el arte y el modo de interpretarla.
Finalizo
con las ideas de esperanza y libertad tan comunes en toda la obra de
Cervantes
Se
dice que Cervantes es autor de una sola gran obra y el resto son
mediocres o buenas sin más. Para nada comparto esa idea, simplemente
la grandeza del Quijote es tal que eclipsa a cualquier otra y
pienso, como simple lector, que el resto de su obra es
extraordinaria.
Es
magnífico el desarrollo del protagonista colectivo, como
mantiene su esperanza, siempre sobrepasada por el destino, y la
posibilidad humana de actuar en libertad, incluso cuando parece
imposible. La obra culmina con la decisión numantina de no entregar
nada ni a nadie al enemigo suicidándose colectivamente, lo que les
dignifica y honra sobre los romanos, a pesar de la muerte y la
derrota.
Hoy
en día está considerada la mejor tragedia del Siglo de Oro español. Cervantes, igual que con el Quijote innovó la novela, con La Numancia
se anticipa al teatro moderno y contemporáneo.
-
Canavaggio, Jean (1977): Cervantes
dramaturgo.
CVC
-
Cotarelo, Armando (1915): El
teatro de Cervantes,
Madrid, CVC
-
García
Marín,
Manuel (1980): Cervantes
y la comedia española
en el siglo XVII,
Salamanca.
-
Zimic, Stanislav (1992): El
teatro de Cervantes,
Madrid, Castalia.
Ideas
con las que ha trabajado el dramaturgo José Luís Alonso de Santos,
director de la obra que vamos a ver, según sus propias palabras:
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Alonso de Santos
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“Esta tragedia es la defensa de lo
colectivo; habla del 'nosotros', del 'estar juntos'... Es un pueblo
unido defendiéndose de la tragedia, viviéndola; no es un pueblo
roto, como es la España actual, sino una Numancia entonces -o una
España en la época de Cervantes-, que estaba unida en su suerte y
en su desgracia».
“Numancia es un grito en defensa de
los humildes, de aquellos que viven sin libertad y aplastados por una
tiranía; las víctimas inocentes. Da igual que fuera la época del
cerco numantino por los romanos, la época de Cervantes o nuestra
época. En este montaje trato de gritar con los inocentes
escénicamente, artísticamente, pero quiero que mi grito se una a
ellos”
“Mi versión trata de ser, en primer
lugar, una defensa del más grande escritor español de todos los
tiempos; y del orgullo de España y del idioma español, tan
cervantino. A los valores de la lengua se unen a los valores de la
dignidad, de la justicia, de la defensa de la libertad, de la lucha
por la igualdad... Tantos y tantos valores que defendió Cervantes,
que defendieron los numantinos y que defendemos nosotros ahora en el
escenario”.
“Numancia,
trata de contar algo escénicamente con tres elementos claves:
emoción, historia y
poesía. Hay que
destacar en ella la dimensión trágica de los humildes; ésta es la
primera gran tragedia española, y una de las primeras y más
importantes del mundo que habla de lo colectivo; normalmente, en las
tragedias se cuenta la historia de alguien que, generalmente por
influencia de los dioses, sufre una condición trágica. Aquí
estamos hablando de decisiones humanas; hay una frase muy importante
en la obra: 'Cada cual se
fabrica su destino'.
Aparece aquí la dimensión de la responsabilidad del hombre, no de
los dioses. Cervantes
escribe una tragedia dando la espalda al teocentrismo;
son los hombres quienes deciden, quienes fraguan su destino».
Hay
un último aspecto que quiere destacar el dramaturgo: “La obra es
una defensa de la
mujer, que apoyo
plenamente; hay que darse cuenta de en qué época lo hace Cervantes.
En Numancia la decisión más importante la toman las mujeres,
ellas son las que deciden lo que, finalmente, llevará a Numancia a
la historia”.
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