En el prólogo de “Rebelión en la granja”, George Orwell escribía una frase digna de ser cincelada en el mármol: “si la libertad significa algo será, sobre todo, el derecho a decirle a la gente lo que no quiere oír”.

Cuando la leí por primera vez, pensé que tal frase podría ser un magnífico lema vital; y, siempre consideré siguiendo a Orwell que la misión de todo el que escribe no es halagar a nadie, sino desnudarse y más bien aguijonear al lector, incomodarlo, llegando incluso a molestar por escribir sobre cuestiones espinosas o sobre asuntos controvertidos. Hoy ya sé que esto es una empresa inútil y quimérica; y que, como todas las empresas inútiles y quiméricas, solo engendra a la postre melancolía. Esta melancolía se eleva exponencialmente cuando esa libertad, es manifestada en la redes sociales, pues al descubrir las ideas uno se convierte en blanco de los demás.

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jueves, 27 de agosto de 2026

Soneto para Mecina


 

Lo tenía ya olvidado. Repasando mis archivos, me acabo de tropezar con este “florilegio”, en el que nada más comenzar el comentario se hace una declaración de intenciones.

Declaro que yo no soy poeta… Bueno “De poeta y de loco todos tenemos un poco”. Esto ha sido un reto que me lanzó mi amigo José Antonio, un lujo de Alcalde…

Me pidió un poema; él conoce bien mi osadía y me retó. Le contesté que al menos le haría un ripio, pero que mi participación estaba asegurada.

Esa misma tarde leí algo de poesía, principalmente Garcilaso, Góngora y Quevedo. Y el soneto barroco me cautivó por su perfección. Ahí me centré, apoyé los codos en la mesa trabajando la mímesis aurisecular y me salió este hiperpoema: un juego entre amigos; algo que quiere ser un soneto y un ejercicio de admiración por lo clásico. Una composición que finaliza con un artificio, que bien podría firmar Quevedo, o ¿por qué no? Lorenzo Miranda, CHB o el propio Cervantes. El artificio del que hablo está en los dos versos finales y se llama paralelismo o correlación: un verso con tres elementos que se relacionan con otros tres del siguiente verso. Un esquema típico del barroco, pues la literatura del barroco no ha sido superada: la literatura tiene altibajos, no es como ciencia que siempre va progresando.

Le decía a mi amigoalcalde: puedes echarlo a la basura, ha sido un ejercicio de verano sin más. Pero tengo otro amigo -no doy su nombre para no desprestigiarlo- que lo ha valorado en algo. 

La última vez que hablé con José Antonio al respecto así como de una reprobada visita teatralizada, me dijo: “tú es que eres un purista”. Dudo si fue una reproche o una loa, pero algo de escepticismo, por otra parte muy racional, llevaba su comentario.

 

Soneto para Mecina:

Mecina forma la estructura hermosa

la que Aben Aboo abrió el gallardo pecho:

cosa del amor monfí , y va derecho

tras la refriega estrecha y milagrosa.


En la gruta el silencio, porque no osa

la voz entrar por tan ceñido estrecho;

el rey quiere, pues su amor suele de hecho

enseñar la más delicada rosa.


Salió el rebelde de la norma, y al paso

de una sólida aleya solicita

hasta sus vidas; ved qué historia:


puestos en un brete, ¡oh extraño caso!,

los arenga, los oculta, y concita

una voz, una cueva, y una memoria.

 

Peligros, 27 de agosto de 2025