En el prólogo de “Rebelión en la granja”, George Orwell escribía una frase digna de ser cincelada en el mármol: “si la libertad significa algo será, sobre todo, el derecho a decirle a la gente lo que no quiere oír”.

Cuando la leí por primera vez, pensé que tal frase podría ser un magnífico lema vital; y, siempre consideré siguiendo a Orwell que la misión de todo el que escribe no es halagar a nadie, sino desnudarse y más bien aguijonear al lector, incomodarlo, llegando incluso a molestar por escribir sobre cuestiones espinosas o sobre asuntos controvertidos. Hoy ya sé que esto es una empresa inútil y quimérica; y que, como todas las empresas inútiles y quiméricas, solo engendra a la postre melancolía. Esta melancolía se eleva exponencialmente cuando esa libertad, es manifestada en la redes sociales, pues al descubrir las ideas uno se convierte en blanco de los demás.

jueves, 19 de junio de 2025

Sobre la soberbia, por ejemplo

  Sé como predicar contra la soberbia, el vicio que mejor practico.

(Eso podría haberlo dicho Quevedo, o Unamuno, o cualquier otro cínico)

 

Sólo odiamos, lo mismo que sólo amamos, lo que en algo, y de una o de otra manera, se nos parece; lo absolutamente contrario o en absoluto diferente de nosotros no nos merece ni amor ni odio, sino indiferencia. Y es que, de ordinario, lo que aborrezco en otros aborrézcolo por sentirlo en mí mismo; y si me hiere aquella púa del prójimo, es porque esa misma púa me está hiriendo en mi interior. Es mi envidia, mi soberbia, mi petulancia, mi codicia, las que me hacen aborrecer la soberbia, la envidia, la petulancia, la codicia ajenas. Y así sucede que lo mismo que une el amor al amante y al amado, une también el odio al odiador y al odiado, y no los une ni menos fuerte ni menos duraderamente que aquél.

Así comienza un sabroso texto de Unamuno Sobre la soberbia (Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes que he leído en mi pc). Como me ha dado por los clásicos, sigo una referencia que me lleva a el Ejercicio de perfección y virtudes cristianas del padre Alonso Rodríguez (de 1616), al referirse a aquel evangélico pasaje "los que  se humillen será ensalzados" (Mateo, 23, 12). Choca la advertencia que nos hace: que si el humillarse va con el fin de ser ensalzado, entonces no vale, es la mayor y más refinada soberbia (complicado, ¿verdad?). Algo que, con otras palabras, siempre le repito medio en broma a un amigo excepcional que peca de modestia. También tengo a mano Del sentimiento trágico de la vida, donde la filosofía y la religión se contemplan desde el desasosiego que nace del ser humano (el mío, como ha ocurrido hoy, se eleva aritméticamente tras cinco horas de Corpus. Por cierto muy pocos altaricos, y la hierba cortada de hace días -apenas si olía-).

 

Situándose en otra perspectiva, Alonso Rodríguez, añade que San Ambrosio decía:

muchos tienen la apariencia de la humildad, pero no tienen la virtud de la humildad; muchos que parecen que exteriormente la buscan, interiormente la contradicen”.

Unamuno expone al respecto que la falta de sinceridad lo echa todo a perder, y añade sabiendo que puede escandalizar:

..no pocas veces la comisión de un acto pecaminoso nos purifica del deseo terrible de él, que no nos dejaba vivir, que nos estaba carcomiendo el corazón. ”

Esto lo habías oído antes ¿verdad? Pues lo dijo Unamuno que además de ser un lince en muchos aspectos, actuó y pensó siempre por sí. Tuvo grandeza.

Viene a decir que lo peor son los malos sentimientos contenidos; es mejor que la mala sangre estalle hacia fuera. Al menos avisa, y todos reconocemos como atinado eso de “perro ladrador…” Y, desde luego, no es lo mismo hacer el mal que ser malo. Con el instinto a veces lo distinguimos y es por eso que admiramos a ciertos pícaros, y por el contrario despreciamos a personas de conducta irreprochable. Aquí veo yo una clara diferencia entre la moral y la religión: la primera nos enseña ha hacer el bien, mientras la segunda persigue que seamos buenos, no sólo a hacer el bien, a pagar la bula para poder pecar. Pero es combatiendo como se aprende a amar; de la miseria surge la compasión, y de la compasión el amor. Desconfío del que no lucha, y presiento un mayor enemigo en el que se somete que en el que se resiste.

Son muchos los que creen que es un buen camino para llegar al Cielo romperle a un hereje la cabeza de un cristazo, esgrimiendo a guisa de maza un crucifijo. Después van y se confiesan de sus malas acciones pero nunca lo hacen de sus malos sentimientos. En este punto recuerdo la vida de Lope de Vega, uno de los grandes de la historia de la literatura, que tuvo una vida tan activa en lo personal como en su obra literaria: fue amigo de la Inquisición (colaboraba con trabajos para ella); en cuanto a su vida, ya ordenado sacerdote salia todas las noches y pecaba, sobre todo con mujeres, que era su mayor debilidad (dudo si hoy llegaría a la altura de Ábalos), pero, por la mañana se confesaba para que todo quedara arreglado.

"¡Espero que se queme en el infierno!" -oímos con frecuencia, hablando del prójimo que además suele ser próximo- ¿Lo deseamos de verdad? Si es así, supongo que tememos que la gloria sea pequeña para albergarnos a todos, y que cuantos más vayamos a ella, más pequeña será la parcela que nos toque a cada uno; se nos amargaría la eternidad si la compartiéramos con ese vecino molesto o con un hereje a quien en vida combatimos a sangre, fuego, y cristazos. Allí arriba, porque tiene que ser "arriba", lo que queremos todos es estar "como en el cielo".

La humildad rebuscada no es humildad, y lo más verdaderamente humilde en quien se crea superior a otros es confesarlo, y si por ello le tachan de soberbia, sobrellevarlo tranquilamente con elegancia. Todo lo rebuscado es malo, y lo es, por tanto, la humildad rebuscada, que, ya digo, no es sino soberbia.

Ciertas personas se tienen a sí mismos por genios cuando, a su alrededor, muchos les ven como majaderos. No es soberbia, es falsa soberbia -dice don Miguel que en paz descanse- y lo hacen -digo yo- con la esperanza de que a fuerza de mostrarse como tal, alguno llegue a creérselo, porque saben que lo difícil de los hombres es conocerse. Sin embargo cuando los hombres se enfrentan a sí mismo llegan a conocerse bastante bien, se juzgan con severidad, reconociendo sus propias faltas y si se les hiere al echarles sus defectos en cara, es porque ellos mismos se lo han echado antes, pero que, ante los demás, las justifican.

Pero la peor de las soberbias es la soberbia ociosa, que se limita a la propia contemplación y a repetir “¡Si yo quisiera!...”, “¡Con lo fácil que es...”! "¡Como yo me ponga!" Pero ni quieren, ni les parece fácil, ni se ponen, no hacen nada. La mala soberbia de que por no ver discutida, o aun negada, su superioridad, no la ponen a prueba. Y son estos los soberbios de verdad, los que se enfurecen de que se pongan en duda su virtud, los que se amedrentan ante la censura pública. Estos, sólo se decidirían a obrar si se les garantizase el éxito. Para "ese viaje no se necesitan alforjas".

Sin embargo presumimos de hacer algo, cuando la soberbia es activa puede llegar a ser virtud, desde luego es un valor, que es la etimología de virtud. La lucha purifica toda pasión. Así el acto mayor de humildad es obrar. Sí, no dejar que lo hagan otros, hacerlo nosotros. No se puede huir para encontrarse a sí mismo, muchas veces nuestro peor enemigo. Obrar, fracasar, y seguir obrando es el mayor acto de humildad, también de valentía.

Acabo como empecé, con Unamuno:

Muchas veces se ha fustigado, aunque nunca tanto como se merecen, a nuestras clases neutras, a los que se están en sus casas, so pretexto de que corremos malos tiempos para que los hombres honrados se den a la vida pública; pero no sé si al fustigarlos se ha visto que es soberbia lo que principalmente lo retiene en sus casas.

¡Qué actuales son estas palabras! 

En resumen: participemos, actuemos; si nos equivocamos, reconoscámoslo y volvamos a actuar. Esa es la menor de las soberbias. Sobre todo que no hagan, que no piensen por nosotros. El obrar es el mayor acto de humildad. También de valentía.

 

Del cinamomo al laurel, 80


miércoles, 18 de junio de 2025

Vila Praia Do Ancora a Caminha

 

DIA 4 DE JULIO. 6 Etapa. MALETAS EN EL AUTOBUS  

 


 

ETAPA LARGA 14 KM


ETAPA CORTA
rotondaN13 MOLEDO, RUA DE POMBAL AVENIDA DE SANTANA KM 6,2- 13.1 KM 7 KM LLANA

Durante la jornada pasaremos ante numerosas alminhas o capillitas a pie de calle, por lo general dentro de hornacinas, con imágenes y velas encendidas. Son una muestra de la profunda religiosidad popular que perdura en las zonas rurales de Portugal.

Vila Praia de Âncora Cruzamos la vía del tren por alguno de los pasos a nivel y llegamos ante la costa, junto al fuerte da Lagarteira. Seguimos todo el litoral, en paralelo a la vía del tren y a la costa, pasando por la capilla de Santo Isidoro, con un pequeño atrio. Al cabo de 1,8 km el camino cruza por un paso inferior bajo la vía del tren y entra en la localidad de Moledo.

Variante recomendada: En lugar de cruzar bajo la vía del tren tal como indican las flechas, os recomendamos seguir de frente, por la orilla del mar hacia la playa de Moledo, y cruzar la Mata do Camarido, precioso bosque de pinos declarado Parque Nacional (también es factible caminar por la misma arena de la playa), y llegar finalmente al estuario del río Miño y al paseo marítimo de Caminha. El rodeo supone apenas 1,1 km más de camino, y vale la pena.

 

Moledo 3,8 km

Los que crucen bajo la vía del tren deben seguir en paralelo por las aceras de la Avenida Santana hasta una gran rotonda. La cruzamos con sumo cuidado por los pasos de peatones y continuamos por un carril bici, siempre en paralelo a las vías del tren, que nos evita caminar por el arcén de una carretera secundaria los primeros 1,6 km de los 3,2 km totalmente anodinos hasta entrar en Caminha. Así llegamos a la plaza del Ayuntamiento, con la bonita Torre del Reloj y la puerta que da entrada al casco viejo de la villa.

Caminha. visitar su bonito casco histórico

Caminha

Moledo El tramo entre Moledo y Caminha es paralelo a una carretera y muy aburrido. La opción más recomendable sería desviarse siguiendo la orilla del mar y cruzar la Mata do Camarido, con una playa preciosa y un bosque de pinos declarado Parque Nacional, por el que llegaremos al estuario del río Miño. El rodeo supone apenas 1,1 km más de camino, y vale la pena.

Caminha

El camino pasa bajo la Torre do Relógio, por la única puerta que se conserva de la muralla medieval, muy cerca de la iglesia da Misericórdia, con portada renacentista y exuberante interior barroco. Otra visita obligada es la iglesia matriz de Nossa Senhora da Assunção, con elementos góticos y manuelinos, en cuya cabecera debemos buscar su famosa gárgola impúdica, muestra de la antigua enemistad entre Portugal y España.

Wikiloc: pela-corta-6ª-etapa vila Praia de ancora/-vila nova de cerreira. Autor M-Mundo 25,87 km. Terminar en Caminhas, unos 14 km.


CREO QUE EN ESTA ETAPA ES BUENO IR TODOS Y HACER LA MISMA RUTA, ES MUY LLANA Y HAY QUE LLEGAR A CAMINHA A COMER AL RESTAURANTE REMO EN CAMINHA. EMPEZAR EN PRAYA DE ANCORA

DESPUES DE COMER NOS VAMOS PARA HOTEL EXE SALAMANCA

DÍA 5 SALIMOS DE SALAMANCA , A LA HORA QUE NOS DIGA GUILLE , PARA QUE ESTEMOS EN EN EL RESTAURANTE APRISCO, EN PUERTO LÁPICE, SOBRE LAS 14 HORAS.

ESTRADA – VIANA DO CASTELO

 

  DIA 3 JULIO 5 Etapa

 


Empezar en ESTRADA ( N13)con la carretera M546 , al LADO DE LA CAPELA DE N. SI DOS REMEDIOS EN ESTRADA. RUTA LARGA 15 km y terminar en VIANA DO CASTELO ( CATEDRAL).

RUTA CORTA , desde LA Iglesia e Monasterio de Sao Romao Do Neiva en el km 12 hasta el km 16. 4 km hasta la igresa Matriz da Parroquia de Sao trago de ANHNA.

Antas


Enseguida llegamos al cruce con la carretera EN-13, que atravesamos con cuidado, y seguimos de frente por la estrecha Rua da Carvalha, entre casas y muros de piedra; ésta continúa por una pista de tierra en bajada que se introduce en el bosque.

Tras pasar una encrucijada con un gran monolito jacobeo en piedra, comienza a la izquierda un sendero estrecho y precioso que desciende hasta el cauce del río Neiva, junto al antiguo molino o azenha de Guilheta (ahora es una casa rural). El paso del río, por lo general bastante caudaloso, se realiza mediante una pontella o plataforma de losas de granito sin barandilla, como debía hacerse ya en épocas romanas y medievales.

1,2 Paso del río Neiva. Disfrutemos del lugar, que es precioso. Aunque parezca un paso un tanto inseguro, especialmente si ha llovido y estuviera resbaladizo, la anchura es suficiente. Sólo hay que agarrar fuerte el bastón, mirar al frente y cruzar sin miedo. Una vez al otro lado seguimos a mano derecha por pista empedrada, en fuerte subida, pasando entre las casas del barrio de Rua da Cima, hasta llegar a la Capilla de N. S. de Guadalupe, con césped alrededor. Justo enfrente se encuentra el albergue municipal de peregrinos Dom Nausti.

Seguimos a la derecha hasta el cruce con la carretera EN-13-3; aquí arranca la Travessa de Santiago, atajo adoquinado en fuerte subida que nos conducirá hasta la iglesia de São Tiago.

1,7 Iglesia de São Tiago de Castelo do Neiva. En la iglesia tenemos un sello muy bonito, que reproduce la inscripción del año 862, cuando esta iglesia fue consagrada y dedicada a Santiago; se trata de la referencia al apóstol más antigua en Portugal y una de las primeras en toda la península. La lápida original la podemos ver en una pared interior, cerca de la entrada, medio escondida tras las figuras de un retablo. Al lado de la iglesia hay unos aseos públicos, modernos y muy limpios, que podemos utilizar libremente.

8,7Castelo do Neiva

4,6 km

Nuestra ruta continúa en dirección a la zona del aparcamiento de vehículos; una vez en éste, giramos a la derecha y tomamos un camino de tierra que arranca en fuerte subida, bordeando el cementerio; aquí comienza otro tramo muy bello por el bosque, en el que se suceden senderos de tierra con algunas subidas empedradas. Pasamos por las casas del barrio de Monte, perteneciente a la parroquia de Neiva, y volvemos a internarnos en el bosque hasta desembocar en la iglesia barroca del monasterio de São Romão de Neiva.

3,2 São Romão de Neiva. Pasamos ante la iglesia y su cementerio y continuamos por la calle que sale a la izquierda, en ligera subida. En sólo unos minutos entramos en el pueblo de Chafé.

1,4 Chafé.

13,3Chafé

2,3 km

Al llegar al cementerio giramos a la izquierda; vamos siguiendo un rosario de calles empedradas hasta entrar en la freguesía (parroquia) de Vila Nova de Anha. Llegamos ante la iglesia parroquial de São Tiago y, frente a ella, hay una pequeña capilla neoclásica, donde podemos sellar la credencial.

15,6Anha

2,7 km

Tras cruzar la localidad salimos por una carreterita asfaltada entre campos y bosque, que nos deja en un polígono industrial sin finalizar; tras un tramo por camino de arena en bajada llegamos a Darque, con viviendas y servicios a pie de carretera, que es la antesala de Viana do Castelo.

18,3Darque

2,5 km

Avanzamos por la acera de la carretera N-13 hasta una rotonda, tras la cual seguimos de frente para enfilar el gran puente Eiffel sobre el río Lima, que tiene dos niveles: el tablero superior para automóviles y peatones, y el inferior para los ferrocarriles. Una vez al otro lado del río podemos seguir hacia la izquierda, en dirección al centro histórico de Viana do Castelo, o buscar alojamiento.

Llegamos a la céntrica Praça da República, donde daremos por acabado el recorrido de la etapa, si bien aquí comenzaría nuestra visita por el casco antiguo de la ciudad.

Viana do Castelo

Wikiloc: Marinhas- viana Do Castelo. Camino Santiago Portugués Costa autor losK2delasKumbres 20,95 km



martes, 17 de junio de 2025

Etapa CABO DE SANTO ANDRÉ-ESPOSENDE

 DIA 2 DEJULIO. 4 Etapa

 


 

Empezar en CABO DE SANTO ANDRÉ , en la capela de santo André , en la avenida de Santo André, el km 9, hasta ESPOSENDE 15 KM ( ETAPA LARGA) DONDE NOS ESPERÁ EL AUTOBUS PARA TOMAR UNA CERVEZA Y LLEVARNOS AL HOTEL AXIS VIANA DO CASTELO, que estaremos el 1-2-3 de julio , COMEREMOS Y DORMIREMOS ESOS TRES DIAS,

ETAPA CORTA, se puede empezar en LA IGLESIA DE APULIA 7 km llana hasta ESPOSENDE.

Wikiloc Camino portugués de la Costa: Etapa 2- Vila Do Conde-Marinhas autor daniarkansas 28,41 km

A Ver-o-Mar


3,6 km El paseo de la costa pasa ahora a denominarse Avenida dos Pescadores. Al final de la playa do Fragosinho una flecha nos propone girar a la izquierda para seguir ahora por pasarelas de madera sobre la arena.

En la Praia de Santo André abre en temporada un chiringuito muy jacobeo, el Caminho Beach Bar, con vieiras en el exterior y carteles que indican las distancias a Santiago, a Póvoa y a Porto (recordemos que bastantes peregrinos utilizan este camino en sentido contrario, pues la orientación con el mar al lado resulta muy fácil).

Más adelante, ya en la freguesía (parroquia) de Aguçadoura, llegamos a una plaza con un crucero en el centro.

7,1Aguçadoura

6,9 km

Un nuevo tramo de pasarelas de madera nos acerca al cuerpo cilíndrico de un antiguo molino de viento; al cabo de 1 km llegamos ante el campo de fútbol del Aguçadoura Fútebol Clube.

 

[Nota junio 2024: Este tramo ha sido modificado; ahora evita la carretera M-501 y avanza por las pasarelas más cerca del mar].

6,9 Apúlia, iglesia.

14,0Apúlia

3,7 km

Pasamos frente a la iglesia y recorremos las calles del centro del pueblo. Salimos por un camino adoquinado que al cabo de 800 metros nos lleva hasta una carreterita; torcemos a la izquierda y, a 30 metros, por la derecha, comienza uno de los tramos más agradables de la jornada: durante 1,5 km seguiremos un camino de tierra, a la sombra de los pinos y algunos eucaliptos, que nos conduce hacia la villa de Fão.

Después de superar el campo de fútbol (con éste ya son cuatro los campos de fútbol que hemos encontrado en la etapa de hoy), giramos a la derecha por la Rua Santo Antonio da Fonte; una vez frente al cementerio, giramos a la izquierda, pasamos ante una escultura coloreada de San Antonio y seguimos la acera de la carretera N-13; la cruzamos por un paso de cebra y llegamos a la iglesia do Bom Jesús.

Nota: En este punto, a la entrada de Fão, se incorpora al Camino de la Costa un ramal de enlace que proviene de São Pedro de Rates, localidad que se halla al pie del Camino Portugués Central (sería en la etapa 17 de nuestra guía-web de dicho camino). Este ramal de enlace, de unos 15 km, sale desde la iglesia de Rates y está marcado con pictogramas del Camino de la Costa hasta la entrada a Fão. Los más puristas defienden que el trazado originario del Camino de la Costa pasaba por São Pedro de Rates, cruzaba el río Cávado por un lugar conocido como Barca do Lago, seguía después por Esposende y continuaba hacia Viana do Castelo y Galicia; por lo visto, dicho recorrido ya existía antes del siglo XII, mientras que el paso por Vila do Conde no está documentado hasta el siglo XIV. A efectos prácticos, lo más probable es que ni siquiera nos percatemos de la incorporación de dicho ramal, salvo que coincidamos con algún peregrino que venga de allí, huyendo del Camino Portugués Central.

17,7Fão

2,5 km

Avanzamos por la alameda de la iglesia-santuario do Bom Jesus, donde también hay un quiosco de música. Justo a la derecha, a orillas del río, se halla el albergue-Pousada de Juventude. Después de atravesar el casco antiguo de la villa llegamos frente al río Cávado, que cruzaremos por el puente metálico de la carretera N-13, conocido como puente de D. Luís Filipe y que data del año 1892; aquí el paso de los peatones discurre por pasarelas laterales, separadas del tránsito de vehículos.

Nada más cruzar el puente giramos a la izquierda por un vial de servicio en desuso. En breve llegaremos a una rotonda, y tras superarla toca cruzar la avenida y enfilar una bocacalle empedrada que desemboca en la Rua Narciso Ferreira. Pasamos junto al cementerio y siguiendo de frente accedemos al centro de la villa de Esposende, población que es cabeza de municipio y dispone de una amplia oferta de servicios.

Nota: Desde la rotonda, si alguien prefiere evitar el meollo del casco urbano de Esposende, se puede seguir el paseo litoral, que va bordeando el estuario del río.

20,2Esposende

4,3 km

Desde el centro de Esposende seguimos de frente por la Avenida Doutor Henrique Barros Lima hasta llegar ante el Hospital Valentim Ribeiro, en un elegante edificio histórico, donde giraremos a la izquierda por la Avenida Rocha Gonçalves para volver ante el estuario del río Cávado.

1 julio. Esta etapa parece la misma de ayer ???

Empezaremos en CABO DO MUNDO ( pasada la refinería) . salida de la carretera A28-10- Perafita- R. Occidental – Cabo do Mundo, allí empezaremos a andar en km 24 hasta VILA DO CONDE , en la iglesia y Monasterio de Santa Clara 16 km ( ETAPA LARGA)

RUTA CORTA : empezar en la PLAYA DE VILA CHA O EN EL PARQUE DE CAMPISMO DE VILA CHA hasta VILA DO CONDE 7 KM, llana. También si quereis podemos empezar todos en CABO DO MUNDO Y LUEGO LOS QUE QUIERAN SE PUEDEN SUBIR UNOS 7 KM. O SEGUIR HASTA EL FINAL ES MUY LLANA. EL AUTOBUS NOS ESPERARA, MANDANDONOS LA UBICACIÓN Y LUEGO NOS LLEVARÁ AL HOTEL AXIS VIANA DO CASTELO DONDE ESTAREMOS EL 1-2-3 DE JULIO

Aldeia Nova (Perafita)

6,2 km A la altura del campo de fútbol de Aldeia Nova comienza un carril bici, si bien los que van a pie pueden seguir por las pasarelas; volveremos durante unos metros al paseo en la playa do Paraíso, con casas y bloques de apartamentos.

1,7 Obelisco da Memória. El monumento recuerda el lugar donde en 1832 desembarcaron las tropas del ejército liberal para poner fin al régimen absolutista de Miguel I de Bragança. Seguimos nuestro recorrido por las playas de Quebrada, Agudela y Pedras do Corgo, para llegar a la localidad de Praia de Angeiras.

4,5 Praia de Angeiras (Lavra). Pueblo con restaurantes y bares a pie de playa; sobre la arena hay barcas, así como redes y todo tipo de enseres para la pesca. Los que decidan acabar aquí la jornada disponen del camping Orbitur a 400 metros hacia el interior, que ofrece alojamiento en bungalows a los peregrinos.

22,8

Praia de Angeiras (Lavra) 0,8 km

Seguimos hasta el final del paseo marítimo, donde una nueva pasarela nos conduce hasta un bonito puente de madera sobre la desembocadura del río Onda. Aquí dejamos la freguesía o parroquia de Lavra (perteneciente al municipio de Matosinhos) y entramos en la freguesía de Labruge (perteneciente al municipio de Vila do Conde).

Praia de Labruge. Llegamos a un par de lounge-bar a pie de playa, y a 250 metros hacia el interior tenemos un restaurante más convencional. Quienes decidan prolongar la etapa deberán seguir por el litoral, sin necesidad de desviarse hacia el pueblo de Labruge.

Labruge

0,9 km Los que vengan por la costa y prosigan hacia Vila do Conde no tienen por qué entrar en la localidad de Labruge.



0,9Praia de Labruge

2,5 km

El camino sigue por pasarelas de madera entre playas, montículos rocosos y zonas de dunas, en un tramo con paisajes muy bonitos. Una de las primeras playas es la de Sampaio, donde se descubrió un castro de la Edad del Hierro. Enseguida llegamos a las casas de pescadores de Vila Chã, originales y multicolores; en una plaza junto a la playa vemos una original capillita vidriada con una imagen de la Senhora da Guia en su interior.

3,4Vila Chã

1,1 km

Atravesamos la localidad, que dispone de un par de cafés, restaurantes y algunas tiendas; también tenemos un camping y un albergue municipal de peregrinos (a apenas 300 metros del camino; hay cartelitos para llegar). Enseguida, por la Avenida Marginal, entramos en el barrio de Louçá.

4,5Louçá-Mindelo

6,2 km

Alternamos varios barrios de casas y bloques de apartamentos con tramos de pasarelas. Así llegamos a la playa de Mindelo, donde las pasarelas nos conducen por detrás de las dunas. Seguimos de frente, bordeando la Reserva Ornitológica de Mindelo.

Tras los bloques de apartamentos de la playa de Árvore, ya con la vista de Vila do Conde al fondo, volvemos a las pasarelas. Seguimos por la playa en paralelo a la valla del camping de Árvore; justo al final del camping enfilamos hacia el interior, pasando junto a un bloque de apartamentos donde vemos la Azurara Surf School (con rótulos del camino). Tomamos a la izquierda por una acera de hormigón pintada de amarillo, al lado de un carril con listones de madera, hasta que una flecha nos desvía a la derecha por una pista de adoquines; cruzamos un puentecito sobre una ría y tomamos la Rua Francisco Gonçalves Monteiró a la izquierda, hasta desembocar en una carreterita (Rua da Junqueira) que nos deja en Azurara. Aquí este recorrido confluye con el “trazado histórico” que viene desde Padrão da Légua y el aeropuerto (variante que hemos explicado en la pestaña Recorrido de la etapa 1).

Al llegar a la carretera N13 giramos a la izquierda y por la misma acera cruzamos el puente sobre el río Ave. Al otro lado vemos la enorme mole del convento de Santa Clara. Tras cruzar el puente entramos en Vila do Conde; aquí debemos estar atentos, pues el camino sigue a mano izquierda, en paralelo al río, hasta llegar a la Praça da República.

Desde la Praça da República las flechas nos dirigen hacia el casco antiguo de la villa, a lo largo de la Rua do Lidador hasta los Paços do Conselho (Ayuntamiento) y frente a éste la iglesia matriz, con una bonita portada de estilo manuelino. Podemos sellar la credencial en las oficinas de turismo, en las dependencias del Conselho (Ayuntamiento) o, por supuesto, en el albergue de peregrinos (abre a las 14:00).



Nota: Aquellos que lo deseen, en lugar de ir por el centro de Vila do Conde, tienen la opción de bordear la orilla del río, pasando ante la réplica de una carabela anclada en el muelle, y después continuar hacia el fuerte de São João Baptista.

10,7

Vila do Conde

3,3 km

Nuestra ruta continúa en subida por la estrecha Rua da Igreja y tuerce a la derecha por la Rua da Costa, callejeando hasta la Rua dos Benguiados, por la que llegamos a una rotonda donde hay un estanque y una escultura con dos figuras de bronce, encaramadas a dos pirámides puntiagudas.

Seguimos recto por la misma Rua dos Benguiados, a lo largo de la valla de un instituto y una escuela, y continuamos por la Rua da Estrada Velha y Rua das Violetas, pasando junto al cementerio das Caxinas. A lo largo de la Rua dos Ferreiros accedemos al municipio de Póvoa de Varzim, ciudad importante y con todos los servicios. Seguimos de frente hacia la Praça do Almada.

Estamos en el centro de la villa Povoa de Varzim, donde tenemos el ayuntamiento, un pelourinho y, muy cerca, la estación de metro (final de la línea B-roja que comunica con Porto). En las inmediaciones se hallan la oficina de información turística, el mercado y las calles más comerciales, entre las que destaca la peatonal Rua da Junqueira, por la cual prosigue el trazado del camino.

lunes, 16 de junio de 2025

Las Ciudades Invisibles


Las Ciudades invisibles de Ítalo Calvino, es un viaje por el deseo y la memoria, por ciudades que solo están en nuestra mente. El emperador cuenta con un imperio tan vasto que le es imposible conocerlo, pero ahí aparece la imaginación de su visitante, Marco Polo, quien no le habla de comercio ni de mercados, sino que crea ciudades nuevas. Cada ciudad es un poema, una narración filosófica sobre la naturaleza misma; un canto a la memoria, al deseo, una mirada melancólica del tiempo que hace que nos preguntemos por cómo es nuestra ciudad y cómo quisiéramos que fuese

Publicada en 1972, dentro del movimiento literario conocido como el neovanguardismo que estaba en pleno apogeo, y los escritores explorando nuevas formas de expresión y experimentando con la estructura y el estilo de sus obras. Además, la década de 1970 fue un momento de cambio social y político en Italia. El país estaba sumergido en una serie de crisis económicas, políticas y lidiando con problemas como la corrupción y la violencia callejera. En este contexto, Las Ciudades Invisibles puede ser vista como una reflexión sobre la naturaleza de la realidad y una exploración de la relación entre la imaginación y la experiencia.

En términos literarios, Las Ciudades Invisibles es una obra altamente experimental que desafía las convenciones narrativas tradicionales. La estructura de la obra es fragmentaria, siendo las ciudades descritas por Marco Polo a menudo abstractas y surrealistas. Calvino utiliza una variedad de técnicas literarias, como la repetición y la yuxtaposición, para crear un efecto de extrañamiento y desconcierto en el lector, haciendo de la novela una obra única y fascinante que sigue siendo relevante hoy en día. La estructura narrativa de Las Ciudades Invisibles es una de las características más destacadas de la obra de Italo Calvino. Su estructura no lineal se asemeja a un laberinto, donde cada ciudad es un punto de partida para explorar otras ciudades.

Marco Polo es el narrador de las historias de las ciudades, lo que le permite al autor jugar con la perspectiva y la subjetividad de los relatos. Además, la estructura de la obra permite que el lector se sumerja en un universo de ciudades imaginarias que se entrelazan entre sí, creando una sensación de continuidad y cohesión en la narrativa. Calvino utiliza la descripción de las ciudades para explorar temas universales como la identidad, la memoria y la percepción. Cada ciudad es una metáfora de un aspecto de la vida humana y a través de la exploración de estas ciudades, el autor invita al lector a reflexionar sobre su propia existencia.

La figura de Marco Polo es fundamental A través de sus relatos, el viajero veneciano nos lleva a conocer las más increíbles ciudades imaginarias, cada una con su propia personalidad y características únicas. Sin embargo, a medida que avanzamos en la lectura, nos damos cuenta de que Marco Polo no es solo un narrador, sino que es también un personaje en sí mismo. Su presencia en la obra es constante, y su relación con Kublai Khan, el emperador mongol que lo escucha, es compleja y enigmática. ¿Es Marco Polo un simple mensajero, o hay algo más detrás de su presencia en la corte del Khan? ¿Es acaso un reflejo de la propia mente del emperador, que busca en las historias del viajero una forma de entender el mundo que lo rodea? Estas son algunas de las preguntas que surgen haciendo de esta obra una experiencia literaria fascinante y enriquecedora.

A través de Las Ciudades Invisibles, el autor realiza un análisis de la naturaleza de una manera única y fascinante, con descripciones detalladas nos muestran cómo la naturaleza puede ser tanto una parte integral de la ciudad como una fuerza que la amenaza, que lo mismo pueden ser una fuente de belleza y armonía, mientras que otras veces puede ser una peligro que se debe controlar. Una de las cuestiones más importantes con las que enfrentamos en el mundo moderno y que debemos estudiar las formas de equilibrar nuestras necesidades urbanas con la necesidad de proteger y preservar nuestro entorno natural.

En Las Ciudades Invisibles, se nos invita a explorar todo el universo de posibilidades y a cuestionar nuestra propia percepción de la realidad. La imaginación es un elemento clave en la obra de Calvino, ya que de ella nacen ciudades que no existen en el mundo físico, pero que son tan vívidas y detalladas que parecen reales, pero que desafían las leyes de la física y la lógica. Es el caso de la ciudad de Armilla, donde las casas están construidas de tal manera que parecen flotar en el aire, creando una sensación de irrealidad y misterio. En su relato, Calvino, utiliza la imaginación para crear una atmósfera única y evocadora, como en la ciudad de Eutropia, donde nos sugiere una sensación de movimiento y cambio constante.

Las Ciudades Invisibles es una metáfora de la condición humana. Cada ciudad descrita representa una faceta diferente de la vida humana, desde la soledad y la alienación hasta la comunidad y la conexión. Es la compleja de la vida, en la que cada persona experimenta su propia versión única de la existencia. Además, la conexión entre las ciudades refleja la interconexión de las vidas humanas y cómo nuestras experiencias individuales están entrelazadas con las de los demás.

Cada ciudad tiene su propio simbolismo, que se utiliza para transmitir la esencia de la ciudad y su significado más profundo. Por ejemplo, la ciudad de Zobeide se representa como una ciudad de espejos, donde cada calle y edificio refleja la imagen de los demás. Este simbolismo representa la idea de que la ciudad es una ilusión, una construcción artificial que refleja la realidad de la sociedad que la habita. De manera similar, la ciudad de Eutropia se representa como una ciudad de laberintos, donde las calles y los edificios se entrelazan y se cruzan en patrones complejos, representando la idea de que la ciudad es un lugar de confusión y caos, donde es fácil perderse y perder el sentido de la dirección.

El autor nos muestra cómo la arquitectura y la estructura de una ciudad pueden influir en la forma en que sus habitantes se ven a sí mismos y a los demás. En la ciudad de Eutropia, por ejemplo, la simetría y la uniformidad de los edificios reflejan la obsesión de sus habitantes por la igualdad y la justicia. En cambio, en la ciudad de Zobeide, la complejidad y el caos de las calles y los edificios reflejan la naturaleza caótica y efímera de la vida humana. A través de estas descripciones, Calvino sugiere que la identidad de una persona está intrínsecamente ligada a la ciudad en la que vive y que la arquitectura y la estructura de una ciudad pueden tener un impacto significativo en la forma en que sus habitantes se ven a sí mismos y a los demás.

A través de la descripción de ciudades imaginarias, el autor italiano logra plasmar de manera sutil pero contundente las problemáticas sociales que aquejan a la humanidad. En la ciudad de Eutropia, por ejemplo, se muestra la obsesión por la planificación y el control, lo que lleva a una sociedad rígida y sin espontaneidad. En cambio, en la ciudad de Zenobia, se evidencia la opresión y el sometimiento de la mujer, quien es vista como un objeto de deseo y no como un ser humano con derechos y libertades.

La obra parece influenciada por la filosofía de Platón, con la idea de que la realidad es una ilusión, que la realidad es una sombra de las cosas verdaderas. Igualmente parece haber algo de loss cuentos cortos de Borges y su uso de la estructura laberíntica.

Calvino utiliza un lenguaje rico en metáforas y símiles para describir las ciudades, lo que nos permite visualizarlas con gran claridad. Además, el autor juega con las palabras y las estructuras de las frases para, con una prosa poética y evocadora crear un ritmo y una musicalidad que hacen que la lectura sea un verdadero placer. Una de las técnicas más usada es la repetición: a lo largo de la obra, el autor repite ciertas palabras y frases para crear un efecto hipnótico y evocador. Igualmente utiliza la personificación, dándole a la ciudades características humanas y las describe como si fueran seres vivos, “Tamara es una ciudad que se despliega como un abanico, con calles que se curvan y serpentean hasta llegar a la plaza principal”.

La ciudad de Venecia es una de las protagonistas principales en Las Ciudades Invisibles. A lo largo de la obra, el autor nos presenta una Venecia imaginaria, llena de detalles y matices que la hacen única y diferente a cualquier otra ciudad. En esta ciudad, el agua es el elemento principal, y los canales y puentes son los protagonistas de la vida cotidiana de sus habitantes. Pero Venecia no es solo una ciudad física, sino también una ciudad de la mente de Marco Polo, una ciudad que se construye y se destruye a medida que él la va imaginando. Una metáfora de la creatividad del ser humano para crear mundos nuevos. Venecia también es una ciudad de los sentidos, donde los olores, los sonidos y los sabores de la ciudad nos transportan a un mundo de sensaciones y emociones. Una ciudad sensual, que invita a descubrir sus secretos, subrayando la importancia de la imaginación en la construcción de la realidad.

En algunas ciudades, como Zaira, la memoria se convierte en una carga pesada que los habitantes llevan consigo a todas partes. En otras, como Eutropia, la memoria es algo que se construye y se renueva constantemente, creando una ciudad en constante evolución. En todas las ciudades, la memoria es un elemento fundamental que da forma a la identidad de la ciudad y de sus habitantes. Además, también se explora cómo la memoria puede ser manipulada y distorsionada por el poder. En la ciudad de Zenobia, por ejemplo, la memoria se convierte en una herramienta de control político, utilizada por el gobernante para mantener a la población en un estado de sumisión.

En algunas ciudades, la arquitectura es opresiva y limitante, mientras que en otras es liberadora y estimulante. Por ejemplo, en la ciudad de Armilla, las casas están construidas de tal manera que no hay espacio para moverse entre ellas, lo que crea una sensación de claustrofobia y aislamiento. En cambio, en la ciudad de Eutropia, las calles y los edificios están diseñados para fomentar la interacción social y la creatividad. En Zobeide, los edificios están construidos en capas que representan las diferentes épocas de la ciudad.

También hay un juego temporal. en algunas ciudades, el tiempo parece detenerse por completo, como en la ciudad de Eudoxia, donde los habitantes viven en un estado de eterna juventud. En otras ciudades, el tiempo parece acelerarse, como en la ciudad de Zobeide, donde las construcciones son tan efímeras que apenas duran unos pocos días. En otras ciudades, el tiempo parece estar en constante cambio, como en la ciudad de Isaura, donde las estaciones cambian varias veces al día. A través de estas ciudades, Calvino nos muestra cómo el tiempo puede afectar la forma en que vivimos y experimentamos el mundo que nos rodea, un reflejo de nuestra propia relación con el tiempo y cómo podemos aprender a apreciar y disfrutar de cada momento, independientemente de cuánto tiempo que dure

A lo largo de la obra se pueden encontrar referencias a diferentes creencias religiosas, desde el cristianismo hasta el budismo y el islamismo. En algunas ciudades, la religión es el centro de la vida cotidiana de sus habitantes, como en la ciudad de Eutropia, donde los ciudadanos viven según los preceptos de una religión que les dicta cómo deben comportarse en cada momento del día. En otras ciudades, la religión es más bien un elemento decorativo, como en la ciudad de Zobeide, donde los edificios están decorados con símbolos religiosos de diferentes culturas. Sin embargo, en todas las ciudades, la religión parece tener un papel importante en la construcción de la identidad de sus habitantes y en la forma en que se relacionan entre sí. En la ciudad de Isaura, la religión es el único elemento que une a una población diversa y fragmentada. En la ciudad de Armilla, la religión es la única forma en que los habitantes pueden explicar la extraña arquitectura de su ciudad.

Calvino nos muestra cómo el arte puede ser una parte integral de la vida urbana. En Zobeide, el arte es el centro de la vida de la ciudad. Los habitantes pasan sus días creando y admirando obras de arte y la ciudad misma es una obra de arte en constante evolución. En otras ciudades, como Eutropia, el arte es más sutil, pero aún así está presente en la arquitectura y el diseño urbano. Del mismo modo se nos dice cómo el arte puede ser utilizado para controlar y manipular a las personas en ciudades como Isidora, donde la arquitectura y el diseño urbano están diseñados para mantener a los habitantes en un estado constante de confusión y desorientación.

La novela es una crítica a la modernidad a través de la descripción de ciudades imaginarias que desafían las convenciones urbanas y sociales de la época. En lugar de seguir el modelo de la ciudad moderna, con su enfoque en la eficiencia y la productividad, Calvino crea ciudades que se centran en la belleza, la contemplación y la conexión con la naturaleza. La ciudad de Armilla, los edificios están construidos de tal manera que la luz del sol crea patrones cambiantes en las paredes y el suelo, lo que invita a los habitantes a detenerse y contemplar su entorno. En la ciudad de Eutropia, las calles están diseñadas para que los habitantes puedan caminar en círculos y experimentar la ciudad desde diferentes perspectivas. Una crítica a la modernidad y su enfoque en la eficiencia y la productividad a expensas de la belleza y la contemplación.



sábado, 14 de junio de 2025

Etapa de Grijó – Porto

Hemos previsto, para el 29 de junio, una etapa fácil que nos permitirá dedicar el resto de la jornada a visitar la atractiva ciudad de Porto. En el breve recorrido de hoy pasaremos por dos de los paisajes más bonitos, como son un tramo de calzada romana a través de un bosque y la fantástica entrada en Porto, cruzando el puente del rey don Luís I sobre el río Douro.

Comida en el HOTEL. OPORTO MERCURE STA CATARINA (BUFETT) (vino, cerveza de barril, agua y refrescos ) 

ETAPA LARGA: Inicio en el Monasterio das freguetas de Grifo e Sermonde. 15,1 km.

ETAPA CORTA: desde SANTO OVIDIO hasta catedral de Oporto. 5 km o desde Serpente N1,  6 km

WIKILOC Caminho portugués Central. Etapa Grijo- Porto

Autor TriheirosTripeiros 15.65 km.

 


 

 Grijó - Perosinho: 5 km; una hora y media, más o menos

Arrancaremos por la Rua Cardoso Pinto, donde está la cruz del Padrão Velho, en paralelo al muro del monasterio. Recomendamos entrar en el cementerio y caminar por su interior en lugar de ir por la calle, que es muy transitada y carece de acera, para salir por la puerta de la parte alta.

Seguimos a la izquierda, pasamos junto a las naves de una gran fábrica textil y llegamos a una pequeña rotonda del centro de la población, donde hay una iglesia. Las flechas nos llevan a la derecha por la Rua da Guarda, siempre en paralelo al interminable muro del monasterio.

Pasaremos una gasolinera y al cabo de 600 metros giraremos a la izquierda por una calle de adoquines. Viene una fuerte bajada a la que sigue la inevitable subida, tras la cual tomaremos la Rua das Alminhas a la derecha; superaremos un campo de fútbol y después, por la Rua das Silvinhas, dejaremos a nuestra derecha varias naves industriales. Pasaremos el barrio de Asparela y al cabo de 1 km llegaremos al centro de Perosinho.

 

 


Perosinho - Vila Nova de Gaia: 11,8 km; unas dos horas

Siempre por calles adoquinadas, pasamos ante una escultura de acero con las letras del nombre del pueblo troqueladas y una vieira jacobea; cruzamos una carreterita ( hay semáforo) y seguimos recto en subida dejando atrás la iglesia y el cementerio; continuamos la cuesta; en una curva, por encima del muro de una finca, veremos una palmera y un interesante hórreo de madera.

Ya en las afueras, siguiendo el repecho de la Rua Bela Vista, el pavimento de adoquines se transforma en losas y aparece súbitamente bajo nuestros pies una calzada romana, con muros de piedra a ambos lados y envuelta por un bonito bosque. Disfrutemos del lugar, pues estamos en un punto mágico.

Al finalizar la calzada ésta se convierte en camino de tierra. Acto seguido llegamos a una calle con casas de una urbanización (Rua do Alto da Serra): aquí hay que estar atentos a una curva donde tomaremos de frente por un pequeño sendero, inicio de otro agradable tramo de tierra entre helechos por el interior del bosque.

Tras 700 metros volvemos al asfalto, estamos en un alto y ahora toca bajada; si el tiempo lo permite tendremos desde aquí una vista del litoral de Vila Nova de Gaia con el fondo azul del océano Atlántico. Será sin duda motivo de alegría. En el siguiente cruce seguimos una carreterilla hacia la derecha, que nos lleva en bajada ante la Quinta do Mirante y continúa por la Rua Prazeres hacia el casco urbano. Cruzamos un puente sobre la autopista y seguimos recto por el denso barrio de Rechousa.

4,2 Rechousa – Alto das Torres. Siempre de frente dejamos la localidad por la Rua del Alto das Torres; estamos de nuevo a pie de la antigua carretera nacional, la EN-1. Prueba de ello es que en un momento de la bajada encontraremos en la acera el antiguo mojón del kilómetro 300 de la nacional; en el mismo también se indica que sólo faltan 2 km hasta el centro de Vila Nova de Gaia, y 5 para entrar en Porto.

Pasamos bajo la autopista e iniciamos un duro repecho por la Rua da Fonte dos Arrependidos. Sin pérdida posible atravesamos el barrio de Laborim, hasta llegar a una rotonda con la estación de metro de Santo Ovídio, final de la línea D (la de color amarillo).

2,6 Vila Nova de Gaia, estación de metro de Santo Ovidio. DONDE EMPEZARÁ LA RUTA PEQUEÑA Y NOS ESPERA EL AUTOBUS


Vila Nova de Gaia - Catedral de Porto: 2,6 km; unos 40 minutos

El metro de Porto es más bien un tranvía moderno y largo, que va casi siempre por superficie. En este tramo la línea discurre por el eje de una gran avenida en dirección hacia el río y el centro de Porto. Ahora sólo toca seguir durante 2,6 km las aceras de la Avenida da República, bulevar que coincide con el trazado de nuestro camino.

Aquellos tramposillos que decidan tomar el metro deberán apearse en la parada Jardim do Morro, pues sería inexcusable perderse el mirador y no atravesar a pie el puente, que con sus 392 metros de longitud une las ciudades de Vila Nova de Gaia y Porto.

2,6 Puente de Dom Luís I. Tanto el mirador como todo el puente sobre el río son lugares con vistas privilegiadas: a este lado tenemos la ribera de Vila Nova de Gaia, con sus bodegas de vino de Oporto; a nuestra derecha, el monasterio da Serra do Pilar (con otro espectacular mirador), y al otro lado del río, las fachadas y tejados del casco antiguo de Porto, entre los que destacan los edificios alrededor de la Sé-catedral.

Cruzaremos el puente por su tablero superior, reservado exclusivamente a peatones —la mayoría turistas—, ciclistas y metro. Mucho cuidado aquí al hacernos fotos, pues después de tantos kilómetros evitando ser atropellados por los coches, sería lamentable que nos arrollase ahora un convoy de metro mientras nos hacemos una selfie.

Nota: Tal vez veamos alguna flecha que invita a bajar hasta el tablero inferior del puente, para cruzarlo caminando por una estrecha acera, a pocos centímetros de coches y autobuses que pasan continuamente y a cierta velocidad. Ello obedece a que durante siglos los peregrinos se veían obligados a descender a la orilla del río, para cruzar el Duero en barca y volver a ascender penosamente hasta la catedral por cientos de escalones. La verdad, salvo algún purista o quien desee fotografiar el puente desde otra perspectiva, no acabamos de ver sentido hoy en día a dicha opción, máxime cuando ya no hay barcas para cruzar.

A 100 metros tras cruzar el puente tomamos una calzada a la izquierda, pasando junto a un tramo de la muralla medieval y ante la estatua ecuestre de Vímara Peres, caudillo gallego del siglo IX que reconquistó la ciudad, siendo nombrado tras ello primer conde del condado Portucalense por Alfonso III de Asturias. Esta última subidita nos deja ya en el Terreiro da Sé, plaza que se extiende ante la catedral de Porto; es otro buen mirador sobre la ciudad, y en ella destaca un enorme pelourinho que cabe decir que es más falso que un duro sevillano, pues fue construido en 1945 durante la dictadura de Salazar al simple objeto de ornamentar la plaza.

0,7 Porto, Sé-catedral. La distancia de la etapa puede parecer corta, pero deberemos añadir ahora el recorrido a pie .

Porto .12 visitas para peregrinos inquietos

Porto, la gran capital del norte de Portugal, se ha consolidado, tras Sarria, como el segundo lugar de partida de peregrinos, lo que certifica el buen estado de salud del Camino Portugués. Según el balance de 2019, 39.345 peregrinos salieron de la ciudad y llegaron a Compostela, el 11,32% del total. Por lo tanto, si contamos los que hicieron solo algunas etapas sin llegar en esta ocasión a la meta, y aquellos que por el motivo que fuera no recogieron su certificado, aplicando los criterios de corrección que plantea la USC habríamos de pensar en una cifra próxima a los 60.000 peregrinos.

Hay otro factor importante en el perfil de Porto, y es que a diferencia de Sarria la mayoría de los que eligen esta ciudad son, además de los propios portugueses, extranjeros (muy pocos españoles). Es por ello que hoy Porto puede ser calificado como el principal referente internacional en la partida del Camino de Santiago, mérito que in illo tempore correspondió a Roncesvalles y, posteriormente, a Saint-Jean-Pied-de-Port.
Es bien sabido que la pujanza de Porto no se debe a la gran promoción que hacen las administraciones, ni tampoco las asociaciones, ni siquiera los propios peregrinos por las redes sociales. En ocasiones pensamos que los anteriores canales tienen mucha o bastante importancia en la prescripción de itinerarios, pero aquí la causa es otra y muy conocida: un aeropuerto internacional, el Sá Carneiro, con vuelos desde numerosas ciudades de España, Francia, Italia, Reino Unido, Holanda, Bélgica, Luxemburgo, Suiza, Alemania, Austria, Polonia, Hungría, Turquía, Emiratos Árabes Unidos o Brasil.
Entre los peregrinos que desembarcan en Porto, o que regresan a casa desde su aeropuerto, casi todos suelen dedicar al menos un día para visitar la ciudad, cuyo centro histórico ha sido declarado Patrimonio Mundial de la Unesco en 1996.
Queremos hoy ofrecer un somero repaso, para que el peregrino pueda aprovechar al máximo su estancia, de sus recursos patrimoniales. Avisamos que solo es una selección, imposible incluirlo todo, para la que se precisarán al menos dos días completos:
 

1. Catedral. Punto de partida del Camino, o mejor dicho del laberinto de rutas que han señalizado desde su atrio, la debería de ser el primer espacio al que presta atención un peregrino. Como la mayoría de las portuguesas, responde al concepto de iglesia-fortaleza, y su estructura es del s. XII, con modificaciones de los s. XVII y XVIII. Previo pago se puede acceder al claustro (s. XIV). A diferencia de lo que ocurre en España, y no les demos ideas, la entrada es libre de 9:00 a 18:30, en invierno hasta las 17:30.

2. Iglesia dos Clérigos. Monumento emblemático de la ciudad, diseñado por el arquitecto italiano Nicolau Nassoni (s. XVIII), por su esbelta y delicada torre barroca. Ascender a ella vale la pena, pese a los 225 peldaños, por las vistas que se obtienen sobre la ciudad. La visita está perfectamente organizada (a diario de 9:00 a 19:00), pero suele haber colas.

3. A Ribeira. Sin duda el espacio urbano más reconocible de Porto, antiguo barrio de marineros y comercial, con sus coloristas edificios instalados sobre una línea de soportales. Repleta de cafés y restaurantes con sus terrazas orientadas al Douro, puente de Dom Luís y Vila Nova de Gaia. Imprescindible para el paseo pero cara para el consumo, ya que es el corazón del turisteo.

4. Mercado do Bolhão, Santa Catarina y el Café Majestic. Agrupamos aquí varios lugares del Porto burgués y decimonónico, entre ellos la clásica rúa peatonal y comercial de Santa Catarina, con su capela das Almas forrada de hermosos azulejos.

En el número 112 de la calle abre sus puertas el mítico Café Majestic (de lunes a sábado de 9:30 a 23:30). Inaugurado en 1921, constituye un viaje a la Belle Époque, y está considerado como uno de los 10 cafés más hermosos del mundo, compitiendo con A Brasileira lisboeta.

A un paso queda el Mercado do Bolhão, de 1914, que siempre nos ha parecido como salido de Indochina o por ahí. Para evitar que se desplome han decidido reformarlo a fondo, y nos tememos que perderá gran parte de su encanto popular si se les ocurre, como en el de A Ribeira en Lisboa, crear un espacio gastronómico.

5. San Francisco y La Bolsa. Dos edificios inmediatos, pero muy diversos en su estilo y simbología. El templo conventual es gótico, pero el interior ha sido totalmente colonizado por la talla dorada barroca, generando un horror vacui en el que la selva parece haberse adueñado de todo. Por su parte, el Palacio de la Bolsa es clásico, refinado, muy british, y su interior un popurri de estilos que van de la Roma clásica al Salón Árabe, copia descarada de La Alhambra.

6. Los puentes de hierro con o sin barco. Símbolos del Porto comercial e industrial, los puentes de Dona María Pía y Dom Luis son de finales del siglo XIX, y su imagen ha quedado unida a la de la ciudad. El primero, destinado al ferrocarril, es obra de la factoría Eiffel, como es sabido especializada en mecanos, pero lo han afeado al aproximarle en exceso el nuevo puente de São João. El segundo, que se puede recorrer tanto por la plataforma inferior como por la superior para ir a Gaia (de hecho, el Camino Portugués Central lo cruza), lo firmó un discípulo aventajado de Eiffel, Syrig, que desde luego superó al maestro. Desde Porto y Gaia se obtienen múltiples perspectivas, pero también se puede hacer por el Douro un mini-crucero de 3 o 6 puentes, según duración.

7. Convento da Serra do Pilar (Gaia). Sublime monumento renacentista que suele pasar desapercibido pese a formar parte del Patrimonio Mundial. Admirables tanto su iglesia de planta circular con gran cúpula, como el claustro jónico, también circular, muy elogiados por los viajeros cultos de antaño. De martes a domingo, de 10:00 a 18:30, en invierno hasta las 17:30.

8. Una bodega en Gaia. Otra cita clásica que no debe perderse ningún viajero. Cerca de 20 bodegas pueden ser visitadas, y todas incluyen sus instalaciones históricas y modernas, exposiciones y una degustación. Entre las más bellas las de Cockburn’s, Sandeman o Ferreira.

9. Casa da Música. Obra concebida por el arquitecto holandés Rem Koolhas, Premio Pritzker 2000, que ha sabido conjugar la vanguardia y la técnica con el espíritu portugués. Fue proyectada para la Ciudad Europea de la Cultura de 2001, pero por diversos problemas no sería inaugurada hasta 2005. Visitas guiadas, mejor con reserva previa, a las 11:00 y 16:00.

10. Cenar tripas o churrasquinho en un restaurante típico. Por fin es llegada la hora de satisfacer a los esforzados peregrinos, y para ello hay muchos restaurantes y casas de pasto, también de los populares que no han sucumbido a la renovación turística, en los que probar algunas de las especialidades de la ciudad. Por ejemplo las tripas o callos a la moda de Porto, el inconmensurable bacalhau de todo Portugal y las carnes grelhadas ó carvão. Preguntad asimismo por las francesinhas, de la familia de los sándwiches super-elaborados, no damos más pistas, que son una institución local.

11. Tranvía nº1 hasta la Foz do Douro. No solo Lisboa, también Porto tiene su elétrico amarillo, y si la icónica del Tejo es la línea 28, aquí es la 1, que va al borde del Douro y llega hasta el Passeio Alegre, en la Foz. Se puede utilizar para acortar en la salida por la variante costera. Recordamos que Porto fue la primera ciudad de la Península Ibérica en contar con tranvías, y que en el recorrido de la citada línea se encuentra el Museu do Carro Eléctrico.

12. Serralves. Para concluir la docena un recinto cultural, de primera magnitud, dedicado al arte contemporáneo. Álvaro Siza Vieira, arquitecto portuense de prestigio internacional (Premio Pritzker 1992), es autor del Centro de Arte, con su colección permanente y grandes exposiciones temporales, que aparece acompañado de la Casa Rosada, art decó, y de un cuidado parque de 18 hectáreas. Visita de 10:00 a 18:00, fin de semana hasta las 19:00, en verano hasta las 20:00.

Tiene guasa que en esta etapa tan breve se encuentren dos de los lugares más bellos del Camino Portugués desde su inicio en Lisboa: un tramo de calzada romana por dentro del bosque y la espectacular entrada en Porto cruzando el puente de D. Luís I sobre el río Douro.

Perosinho

Un repecho de asfalto al salir de este pueblo se convierte, como por arte de magia, en el pavimento enlosado de una calzada romana, envuelta por muros de piedra y flanqueada por alcornoques y eucaliptos. Se trata de un tramo de la vía XVI del Itinerario Antonino, que unía Braga y Lisboa.

Vila Nova de Gaia

Esta población albergó uno de los dos núcleos de la antigua Cale romana, origen del nombre del país: el puerto de Cale —Portus Cale— derivó en Portucale, como era conocida la región por godos y suevos ya en el siglo V, y de ahí a Portugal.

Al llegar a la estación de metro de Santo Ovídio —sería como un tranvía largo que va por la superficie—, algunos sucumbirán a la tentación de tomarlo, pues durante 2,5 km sigue el mismo recorrido que nuestro camino. Aquellos que lo hagan deben bajar en la parada de Jardim do Morro, la anterior al puente, para cruzar éste a pie.

Sería un pecado perdernos las fabulosas vistas desde lo alto del puente por el que se entra a la ciudad de Porto. Son 392 metros de recorrido a lo largo de la bella estructura metálica diseñada en 1886 por Théophile Seyring, ingeniero alemán socio de Eiffel.

El caudaloso río Duero era el límite entre las provincias romanas de Gallaecia y Lusitania, y siglos después constituyó la frontera física entre el reino de León, del que se desgajaría el condado Portucalense, y Al-Ándalus. Hasta finales del siglo XIX no se consiguió construir un puente fijo entre ambas orillas, y sólo se podía cruzar en barca.

Ya que hablamos del gran río Douro –Duero en español–, es el momento de preguntarnos por la etimología de dicho nombre. Contra lo que puede parecer, éste no viene de río d’ouro –del oro– sino de la antiquísima raíz indoeuropea Ur-, que hacía referencia a una corriente de agua, y que pasó a Dur- o Dour-. De la misma raíz derivan nombres como Duratón, Adour, Urumea, Urbión...

En la ribera izquierda del Duero se hallan los principales almacenes de vino de Oporto, donde veremos también las barcas o rabelos que se utilizaban para transportar las barricas río abajo. Hay visitas a las bodegas con degustación incluida, donde nos explicarán la interesante historia de este delicioso vino dulce, creado en el siglo XVII por y para británicos.

Porto

La catedral es un edificio que data de los siglos XII y XIII, por lo que alberga elementos de estilo románico y gótico, si bien con importantes añadidos barrocos. La visita a la catedral es gratuita (excepto el claustro) y aquí nos sellarán (y entregarán, si la necesitamios) la credencial. El horario es de 9:00 a 18:30 (17:30 de noviembre a marzo). En caso de que estuviera cerrada podemos sellar en la oficina de turismo que hay justo al lado.

Quizá lo mejor de la ciudad sea su agradable ambiente y las estupendas vistas que, desde el Cais da Ribeira (el paseo del muelle) y otros puntos de la ciudad, tenemos sobre el río Douro (Duero) y el omnipresente puente Dom Luís I. La ciudad también cuenta, por supuesto, con monumentos destacados como la catedral, la iglesia y torre de los Clérigos o la estación ferroviaria de São Bento.

El bacalhau, como en todo Portugal, es el producto estrella. Aparte de las recetas comunes típicas de todo el país con este célebre producto, en Porto destaca el bacalhau à Gomes de Sá, que lleva el nombre de su creador. En la elaboración, el bacalao es desmenuzado y macerado con leche para después hornearse con ajo y cebolla y acompañarlo con aceitunas y huevos cocidos.

Si lo que buscamos es dulce, Porto es una ciudad con multitud de opciones. Muy similares a los Pastéis de Belém de Lisboa, aquí podemos encontrar las natas y otras elaboraciones que, pese a no ser originarias de la ciudad, se han extendido, como los bolos de arroz, las queijadas o los oves moles.

Si queremos comprar provisiones para la etapa siguiente (aunque encontraremos servicios de sobra), podemos visitar el mercado de Bolhão, de lunes a sábado en el centro de la ciudad.


Nota: toda esta documentación nos la ha facilitado nuestro prócer guía Antonio, valedor de todos sus amigos y compañeros del Camino. Queda a la espera de ser completada una vez sea llevada a cabo.